La semana pasada, en el marco de Rebuild, Iñaki Alonso conversó con la ministra de Sanidad, Mónica García, sobre algo que ya no podemos ignorar: la vivienda puede ser nuestra mejor medicina preventiva. O, si la descuidamos, una de las principales fuentes de malestar.

Os desglosamos algunas de las conclusiones más relevantes de la conversación.
- El cambio climático es ya una emergencia sanitaria
En 2025 se registraron 2.832 muertes atribuibles al calor en España. Es la consecuencia directa de un parque que no está preparado para el clima que ya tenemos, y mucho menos para el que viene. Los edificios que construimos hoy tienen una vida útil de 50 años, y para 2050 Madrid tendrá temperaturas similares a las de Marrakech. Mientras tanto, el 35% de los hogares no está adaptado ni al frío ni al calor.
- La angustia por la vivienda preocupa a las familias
El 38-42% de las familias señala el acceso a la vivienda como su mayor fuente de preocupación. Esa angustia no se queda en lo económico; se traduce directamente en insomnio, ansiedad y un mayor consumo de ansiolíticos. El problema habitacional es también un problema de salud mental.
- La soledad no deseada es un problema estructural
Hemos construido ciudades donde cada vez hay más gente y cada vez hay más personas solas. Los modelos de cohousing y los espacios comunitarios son una herramienta probada de salud mental y la pandemia así lo demostró. Como recordó la ministra durante la charla, hay personas que vivieron el confinamiento sin apenas notarlo porque contaban con una comunidad real a su alrededor.
- Invertir en vivienda saludable tiene retorno demostrable
A menudo se plantea la vivienda saludable como un coste. Los datos dicen lo contrario. Según un estudio de Asociación Provivienda con metodología ROI, cada euro invertido en criterios sociales genera tres euros de retorno para la sociedad, de los cuales un 65% revierte directamente en la administración pública en forma de ahorro en sanidad y servicios sociales.
- El cortoplacismo político frena la prevención
Quizás el obstáculo más difícil de superar es estructural. La prevención no se inaugura y no da votos. Las políticas de vivienda y salud tienen un impacto a 10 o 20 años, pero los ciclos políticos son de cuatro. Ese desfase entre el consenso científico y la acción política tiene consecuencias que se pagan durante décadas.
Como dijo la ministra durante la entrevista:
“Las políticas de vivienda ahora mismo son políticas de salud. Defender la vivienda, defender que no te echen de tu casa, que los jóvenes puedan independizarse, que los mayores puedan morir en su casa… todo eso tiene un impacto increíble sobre la salud mental de nuestra población.”
En Alianza VIVA creemos que la vivienda ha de ser asequible, descarbonizada y saludable. Esta conversación en Rebuild es un paso más en esa dirección.
